Juan Sevilla en Angola
Archivo agosto, 2010
Último resumen de mi estancia en Children’s Town
Por Juan Sevilla Sevilla - Castellano, Mozambique - 14 agosto 2010
Pues ,aunque ni yo mismo me lo crea, mi experiencia en Mozambique está llegando a su fin y es hora de sacar conclusiones, recordar hechos, reír, llorar y, en definitiva, tratar de digerir y asimilar todo aquello que ha pasado a formar parte de mi vida los últimos 6 meses. La verdad es que no resulta fácil expresar todo aquello que tengo en mi mente ahora mismo. Son sentimientos contradictorios acerca de este país, su cultura, sus gentes… que muchas veces hacen que no entienda absolutamente nada y dude de la eficacia de mi trabajo. Pero creo que es precisamente ahí ,en ese caos, en esa desesperación, en esa impotencia dónde reside el encanto que tiene este trabajo. Porque cuando uno empieza a ver los frutos de su trabajo, de su esfuerzo, se da cuenta que todo ha valido la pena, por pequeño que sea el resultado. Y además, si los mozambiqueños vieran las cosas con los mismos ojos que las vemos nosotros, no haría falta que enviaran gente desde Europa o América, porque ellos mismos las harían. Una de las cosas más difíciles y lentas de cambiar es la mentalidad de las personas, y si durante toda su vida han estado actuando de determinada manera será difícil que cambien, no imposible, pero requerirá más tiempo del que yo he estado aquí. Y si después de estos 6 meses he conseguido mejorar la calidad de vida de algunos niños, creo que me puedo dar por satisfecho.
Creo que ahora mismo, África en general y Mozambique en particular tienen muchos retos por afrontar, quizá el peor de los cuales sea el de hacer frente a una crisis económica que no ha sido generada por ellos. Y puede repercutir negativamente en Mozambique, dónde el 60% de su capital es obtenido por ayudas internacionales. Pero a parte de los retos económicos, políticos y educativos que hay (y muchos), dónde creo que hay verdaderamente retos es en lo social. Hay diferentes aspectos que desde mi modesta opinión creo que se tendrían que “mejorar”:
- La autonomía de los individuos. He podido experimentar durante mi tiempo aquí que todo el mundo está acostumbrado a recibir órdenes y a no tomar iniciativas por propia cuenta. Muchos de ellos no creen en sus posibilidades y los que sí, usan esta destreza para explotar a los otros y no en beneficio de los otros.
- La responsabilidad. Iría un poco ligada a la anterior. Ganar en autonomía y responsabilidad. Perder los miedos que tienen. Muchos de ellos no quieren responsabilidades porque no confían en ellos mismos. Saben que tarde o temprano van a fallar y huyen de eso.
- La organización. Da la impresión de que el hombre y la mujer de la sociedad mozambiqueña no han asumido el hecho del orden y de la organización. Todo parece realizarse “tal como salga”, sin ninguna previsión, sin ninguna planificación.
- El tiempo. Otro ámbito en el que sería bueno un cambio de mentalidad es en la vivencia del tiempo. Tienen que aprovechar mejor el tiempo. Se podría decir que “se toman el tiempo de perder su tiempo”. La impuntualidad es otro de los fenómenos con los que he tenido que batallar duramente. Planificar un partido/encuentro/visita a las 8 de la mañana y que me llegaran los primeros a las 9 o 9.30 ha sido algo habitual.
- La concepción del mundo. Hay una amplia mentalidad sacralizadora del universo. Estamos rodeados de espíritus, fantasmas, divinidades…..Esta fuerte presencia de lo sagrado (y en las comunidades rurales más), no les permite realizar una amplia transformación y dominación de la naturaleza.
No voy a ser yo con descubra todo esto ahora, pero de buen seguro se empezarían a notar cambios si hubiera una transformación en los puntos anteriores. Pero a un gobierno corrupto, que maneja el país a su antojo y en el que son 4 los que se reparten el pastel, tampoco le conviene que sus habitantes puedan “pensar por ellos mismos” ya que pondrían en peligro sus privilegios, con lo cual, las inversiones en el campo de la Educación son insuficientes o (desde mi punto de vista), dejan mucho que desear, ya que se podría hacer mucho más. Y si trasladamos esto a la población, podemos encontrar a los que se se limitan únicamente a acatar las órdenes (la mayoría) o a los que quieren mandar a toda costa (sea a los niveles que sea), ya que el poder te da unos privilegios , un estilo de vida y una impunidad que pueden llegar a seducir mucho. Y a los pocos que se dignan a levantar la voz, se les reprime con extorsiones de todo tipo (laborales, judiciales…). En lo que se refiere a mi trabajo en el centro, también puedo sacar conclusiones positivas y negativas. Las negativas (si no os importa) me las guardo para expresárselas a mis superiores cuando vuelva a Dinamarca. Todo giraría entorno a la organización, estructura, reparto de responsabilidades, cooperación entre proyectos…….Pero lo que me ha sorprendido más es la FALTA DE COMUNICACIÓN. He encontrado una alarmante falta de ésta entre personas del mismo proyecto o de la misma Organización.
La parte positiva de mi paso por aquí: los niños. Tenía muy claro (incluso antes de empezar mi formación en Dinamarca) que esta experiencia me podría gustar más o menos; iba a tener momentos mejores (muchos) y peores (más de los que me hubiera gustado)…….pero que a nivel personal, de formación y de conocimiento de una realidad totalmente diferente a la nuestra me iba a ayudar muchísimo. No me equivoqué. Y creo que en ningún momento de mi vida he podido experimentar en mi un nivel tan elevado de satisfacción, bienestar y (por qué no decirlo) placer desarrollando un trabajo. ¿Los culpable de esto? Los niños.
Unos niños que por suerte o por desgracia están aquí sin más apoyo, afecto y atenciones que las nuestras. Digo suerte, porque algunos están aquí debido a la falta de atenciones de sus familiares o por problemas de éstos. Y por desgracia, porque muchos otros están aquí por haber sido abandonados cuando eran bebés o debido a la muerte de sus familiares más directos y no tener más familia.
Aún no he experimentado la sensación de ser padre (todo llegará….;)), pero supongo que debe ser algo muy parecido a lo que he vivido yo aquí estando a cargo de estos 84 niños/as de edades comprendidas entre 5 y 20 años. Lógicamente los más peques son los que han captado más mi atención y mis cuidados, pero pueden tener todos por seguro, que no me voy a olvidar de todos ellos en el resto de mi vida. Me han hecho sentir alegre, querido y feliz, a pesar de haber días en que maldecía a más de uno/a…..
Y en lo que se refiere a vosotros, sólo quiero daros las gracias por estar ahí enfrente de vuestro computador “perdiendo” el tiempo leyendo la web o mis comentarios (con la de cosas que tendréis por hacer), mandando mensajes de apoyo, colaborando económicamente o simplemente curioseando. A todos MUCHAS GRÁCIAS. Y si con esto he ayudado también a alguien a cambiar su actitud o punto de vista respecto a su visión del mundo, la satisfacción será doble.
Un abrazo a todos y hasta pronto.
Juan Sevilla
PS:Por suerte, en nuestro modo de vida occidental, somos nosotros los que tenemos la capacidad de elegir (para bien y para mal) cómo y dónde vivir nuestra vida. La gente que está aquí no tienen esa capacidad, nacerán,vivirán y morirán sin nada……… bueno con una cosa sí: Orgullo. Y la verdad es que siento por ellos una admiración tremenda.